El consumo local no es una etiqueta bonita: es decidir a quién le llega tu dinero. Estas son las prácticas que aplicamos como empresa y que puedes replicar en casa y en ruta.
En tu ciudad
- Evita las grandes cadenas cuando exista alternativa de barrio: la tienda de la esquina sostiene una familia directamente.
- Compra fruta y verdura en la frutería cercana; suele ser más fresca y con menos empaque.
- Prefiere talleres, fondas y servicios independientes antes que franquicias.
En ruta
- Hospedaje de propiedad local en lugar de cadenas internacionales.
- Guías del país, contratados directamente y pagados con tarifas justas.
- Restaurantes de cocina regional en vez de menús turísticos.
- Artesanía comprada al artesano, no al intermediario del aeropuerto.
Cómo lo hacemos nosotros
En cada destino trabajamos con operadores y guías locales, dormimos en hoteles y lodges familiares donde es posible, y en comunidades pequeñas —el Khumbu en Nepal, los valles de Kirguistán, el Alto Atlas en Marruecos— la mayor parte del gasto del viaje se queda ahí.
Un viaje bien diseñado no sólo evita daño: financia a quien cuida el lugar todo el año.


