El avión es la forma más rápida de llegar lejos y también una de las principales fuentes de CO₂ del turismo. Un solo vuelo puede producir cientos de kilos o incluso toneladas de CO₂ por pasajero según la distancia y el tipo de aeronave.
Dónde se concentra la emisión
Despegue y ascenso consumen una proporción enorme del combustible total. Por eso dos escalas contaminan mucho más que un vuelo directo de la misma distancia, y por eso los trayectos cortos en avión son los peores por kilómetro.
Cómo reducirlo de verdad
- Vuelo directo siempre que exista.
- Aerolíneas con flota moderna y factor de ocupación alto.
- Clase turista: la ejecutiva multiplica tu huella por el espacio que ocupa.
- Equipaje ligero: menos peso, menos combustible.
- Viajes más largos y menos frecuentes en lugar de muchas escapadas cortas.
Compensación
Elige programas verificados (Gold Standard, VCS) y compensa por trayecto real, no por estimación redonda. No sustituye reducir, pero financia proyectos que sí capturan carbono.
En tierra nosotros hacemos la otra mitad: transporte compartido, hospedaje local y cero plásticos de un solo uso durante el itinerario.


