Los glaciares son testimonios congelados de la historia climática del planeta. Se forman a lo largo de miles de años, moldean valles enteros y sostienen ecosistemas que no existen en ningún otro sitio.
De la nieve al hielo
Todo empieza con nieve que no llega a derretirse en verano. Capa sobre capa, la presión expulsa el aire y transforma los cristales en hielo compacto: es la metamorfosis nival. Cuando el espesor supera unas decenas de metros, la masa empieza a fluir por su propio peso.
Un río que camina
Un glaciar se mueve entre centímetros y varios metros al día. Ese movimiento abre grietas, pule roca y transporta sedimento; los valles en forma de U de Noruega o Patagonia son literalmente su firma.
Por qué son cruciales
- Almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta.
- Sus núcleos de hielo conservan burbujas de atmósfera de hace milenios: son el mejor archivo climático que existe.
- Alimentan ríos de los que dependen millones de personas en Asia y Sudamérica.
- Reflejan radiación solar y ayudan a regular la temperatura global.
Verlos mientras están
Islandia, Groenlandia y Patagonia permiten caminar sobre hielo con guía certificado y crampones. Es la mejor forma de entender la escala del retroceso: tu guía te enseñará dónde estaba el frente hace diez años.


